Me escribe Vero para decirme que hoy entierran a Diana. Nos conocimos hace poco menos de un lustro, en un país de dátiles lejano a su Argentina natal. Diana se llevaba el mundo por delante y no dudaba ni por un segundo en decir lo que pensaba, caiga quien caiga. Seguramente por eso nos llevamos bien. Normalmente, los campesinos caminan sobre la tierra y van enterrando sus semillas. Nada más que para contrariarnos, hoy es Diana la que se entierra y nos deja sus semillas en la superficie de este mundo que tanto quería. En nuestras manos queda la tarea de cosecharlas. Muchas de ellas ya germinaron y otras, cuando menos lo esperemos, florecerán de golpe.
Entre muchas otras cosas, Diana Silberman-Keller llevó adelante el primer programa de Game Design de Israel, con una energía envidiable.